Natsume Soseki, Botchan (Impedimenta, 2008)

Por Emilio Gavilanes

 

Desde hace unos años se están traduciendo muchas de las obras de Natsume Soseki (1867-1916), un autor clásico de la literatura japonesa. Una de sus obras más conocidas es esta novela, Botchan, sobre las experiencias de un profesor nacido en Tokio al que destinan a una lejana provincia. El prologuista dice que la novela es hilarante. Yo particularmente discrepo. Ni siquiera he sonreído. Seguramente es un fracaso mío. Tengo la sensación de que hay muchísimos detalles que me pierdo, que no entiendo, a los que no veo la gracia, por no ser japonés. Pero por otra parte, los personajes no me han parecido muy interesantes. Tampoco sus peripecias. Desde el principio detecté en el fondo de la novela una intención satírica (de costumbres, de instituciones, de cargos, de gente común…) y ese tipo de objetivo en literatura a mí no me interesa. En algún sitio he leído que esta novela es comparable a Huckleberry Finn, o a El guardián entre el centeno. Supongo que semejante despropósito es ocurrencia de algún editor norteamericano que pretendía atraer lectores. Yo lo que he sacado en limpio de esta novela es que los japoneses son igual de falsos que cualquier otra persona. Algo que nunca se me ocurrió dudar. (Mi fracaso con Soseki se amplía a los haikus. La antología que tradujo Fernando Rodríguez-Izquierdo hace unos años no me pareció tan maravillosa como otros de los títulos de esa preciosa colección de haikus que este profesor está sacando en la editorial Satori.)

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