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Pero Gutiérrez no podía quedarse más tiempo encerrado después de su primera aventura en Mallorca y, con el impulso irresistible de los grandes monstruos de la mejor novela policíaca, vuelve para conquistar Rusia. Gutiérrez y el Imperio del Mal es una inteligente novela de intriga policial, pero es también un incursión en aquellos años fascinantes en que Gorbachov, con su mancha en la frente y su aspecto de vendedor de enciclopedias, reventó la Unión Soviética y ayudó a parir lo que hay ahora en el Este, que nadie sabe muy bien lo que es, pero ahí está. Ironía, inteligencia, crítica y ternura se aúnan para componer una obra tan divertida como interesante. ¿Se puede uno reír a mandíbula batiente y seguir una trama detectivesca para cerrar el libro dándose cuenta de que ha aprendido un montón de cosas sobre la historia contemporánea? Pues sí, sí se puede. Gutiérrez, el gordito genial, nos va a dar una lección inolvidable de astucia policial y análisis político. ¡Ah! ¡Y Andrés Gastey ha confesado que tiene dos Gutiérrez más encerrados en el sótano de su casa!
Andrés Gastey
podría haber
nacido no lejos de Binicor a mediados de los sesenta. Tras una vida
anodina cuyo detalle no viene al cuento, la necesidad económica le ha
volcado sobre la escritura de superventas, de la que este Gutiérrez se presenta es la primera entrega.
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