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José Miguel Junco . Países extranjeros. Ediciones de La Discreta, 2004. 60
páginas. 10 €. ISBN: 84-932589-9-7

El autor: José Miguel
Junco Ezquerra (Las Palmas, 1951) es licenciado en Historia y Filología
Inglesa. Actualmente imparte clases de inglés en el I.E.S. Tony
Gallardo-Nueva Isleta de Las Palmas.
En 1974 participó en el primer congreso de poesía canaria, celebrado en
La Laguna, y desde entonces ha publicado sus poemas en diversos medios
de comunicación y revistas especializadas, y participado en recitales
poéticos tanto individuales como colectivos en las distintas islas del
archipiélago canario. Poemas suyos han sido publicados en la antología
Primer Congreso de Poesía Canaria (Cabildo de Tenerife, 1974),
Los transeúntes de los ecos (Editorial de Arte y Literatura, Cuba,
2001), Poetas del Atlántico (2002.
Hasta la fecha ha publicado cuatro poemarios: Telegrama a una
estrella (1989), Hacer las paces (mención especial del jurado
del premio Tomás Morales, 1994), El hombre de salitre y otros poemas
(2000), Los días contados (2002).
El libro.-Acaba de publicar en
Ediciones La Discreta Países Extranjeros, su último libro después
de El hombre de salitre editada en Huerga & Fierro en el 2000.
–¿Qué nuevos elementos poéticos y qué reincidencias hay en este
nuevo poemario?
–Me gustaría creer que en esta publicación se produce una maduración
poética, un mayor y mejor dominio del lenguaje poético, una mayor
precisión técnica y, en definitiva, un mejor trabajo en la carpintería
de la obra. Continúo un proceso de aprendizaje empezado hace ya muchos
años en el que cada parada ha constituido un punto de partida hacia la
búsqueda de otras vías de expresión poética, En esta obra, sin darme
cuenta, los versos se han ido alargando, reclamando más espacio, Esto me
ha llevado en algunos poemas –El gol del cojo, por ejemplo– a las
puertas de la prosa poética.
Reincidente es en primer lugar la obstinación, el pulso diario, a veces
obsesivo con el poema, el intento de profundizar en las apariencias, de
buscarle a las cosas su sentido más profundo, su esencia. Reincidencia
también en los temas y en la preocupación por el ritmo, la música del
poema, su capacidad de evocar, de sugerir, de provocar.
–Se puede decir que usted no escarmienta. ¿Qué cree que puede aportar
la poesía en estos tiempos?
–En realidad no crea que tengo grandes objetivos
ni pretensiones con mi obra. Cada vez estoy más convencido de que, en lo
referente a la modificación y mejora de las condiciones de vida, lo
determinante es la lucha que como ciudadano uno desarrolla en la calle o en
su trabajo. Con la poesía cubro en primer lugar la necesidad personal de
encontrar un cauce creativo que me permita desarrollar la sensibilidad a
través del lenguaje poético. Por otra parte, dentro de una concepción
abierta de la obra, busco en los lectores ciertas complicidades, puntos de
sintonía. En estos tiempos de utilitarismo, de prisas, de realidades
efímeras o virtuales, de manipulaciones mediáticas, se me hace necesario
parar, detenerme en las cosas, cuestionarlas, buscarles su sentido
auténtico, ver sus contradicciones y complejidades.
–¿Se ha divertido durante la escritura de Países Extranjeros?
-Absolutamente. En el sentido más amplio. En la capacidad para aplicar un
enfoque irónico aun en los temas más complejos, más oscuros. Pondré un
ejemplo de lo que quiero decir: en el poema Vacas locas me he imaginado a un
grupo de vacas pastando que, de repente, observan cómo caen desde el cielo
bombas inteligentes que lo arrasan y destrozan todo. No pueden dar crédito a
lo que están viendo, les parece imposible, inadmisible, inhumano. Y se
vuelven locas. Inventan otra realidad, se imaginan que lo que cae del cielo
no son bombas sino esperanzas, vida, sentimientos... Este proceso lo he
seguido con varios poemas y, junto a momentos dolorosos, los hay de gran
divertimento.
–Hay en esta entrega, a mi parecer, una vuelta a temas más sociales,
propios de sus primeros libros.
– El libro se compone de tres bloques temáticos. Uno versa sobre el mundo
que habitamos, en el que la condición humana es tratada desde diferentes
ópticas con una cierta preocupación filosófica. En la que uno pelea por la
dignificación de las personas, y procura dejarle a los que vienen detrás
unas mejores condiciones. Hay un segundo bloque: Países extranjeros,
que da título a la obra, aborda las relaciones afectivas, de pareja, en
todas sus dimensiones y con toda su complejidad. Finalmente, el tercer
bloque: El guardador de palabras se ocupa de la obra poética en sí,
del fenómeno de la creación, de la reflexión creativa.
Entrevista realizada por Pedro Flores para el
periódico canario
La Gaceta el 22 de marzo de 2004.
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18/11/09 –
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