Soneto de Tediato

Por Santiago López Navia

Muchas veces acontece que nuestros políticos y políticas se dejan llevar por ocurrencias gramaticales que, con ser legítimas y hasta divertidas, fuerzan la gramática de modo impertinente. Tal ha sido el sonado caso que se ha dado recientemente, cuando una afamada representante de nuestro Congreso de los Diputados ha reivindicado la pertinencia del femenino “portavoza”.

Nuestro buen Tediato, cuya sindéresis está sobradamente acreditada, muestra en el siguiente soneto la confusión que le ha supuesto el dislate, y yo, que le conozco como nadie, doy fe de que no le mueve intención política alguna (me consta que habría hecho lo mismo fuera cual fuera el partido en el que militase el/la interesado/a), sino que actúa espoleado por su sensibilidad de maestro en Letras.
Y como más o menos diría el gran Cervantes, juzga tú, lector, pues eres prudente.

 

Extráñase Tediato de las ocurrencias gramaticales en las que caen algunos y algunas ilustres servidores y servidoras de la política hodierna

 

A la congresa va la portavoza

cargada de razonas y argumentas

que muestran, con ejemplas evidentas,

cuán fácilmente el lenguo se destroza.

 

La puebla, en ocurrencios tan veloza,

proclama con discursas vehementas:

¡Bien hayan las cerebras eminentas!

¡Bien haya su entusiasma tan feroza!

 

Yo, que no tengo un brizno de machisto,

ni dejo que las falsas arrebatas

saquen a mi sin huesa de pasea,

 

a esta conseja aquí no me resisto:

vaya la zapatera a sus zapatas

y baste ya de tanta cachondea.

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