Por José Ramón Fernández de Cano

(Según nos confiesa el propio autor, fue improvisando este “sonetillo” por distraerse del enojo que le causara el verse inmerso en el más espantoso de los atascos, un viernes de verano, vísperas de San Juan, mientras conducía por la A-3 camino de Belmonte. Y nosotros, claro, nos congratulamos de ello, y deseamos que en el futuro pueda haber otros atascos similares, así de enojosos y tan inspiradores.)

 

Nosotros, los godos

(otro tropo jocoso)

 

Somos todos, Ordoño, mozos, godos:

los Cobo, los Horozco, los Montoro…

No somos plomo, no; Nos somos oro,

voz con honroso rostro somos todos.

 

Con sollozo sonoro, por los lodos,

rodó, roto por Nos, lloroso moro.

¡Nosotros somos –yo lo corroboro–

colosos con honor, con hoscos modos.

 

No soporto los polvos congojosos.

No zozobro con lloros por otoño.

No como col con flor o con cogollo.

 

Corro, corso trotón, por otros cosos…

¿Cómo coño, yo loco, como coño?

No lo gloso, por porno… Solo follo.

 

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