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Invitación a la Divina Comedia (2)

UN VIAJE DE LECTURA POR EL MÁS ALLÁ PARA CELEBRAR EL CENTENARIO DE LA MUERTE DEL SOMMO POETA

(II)

Como indicábamos en nuestra anterior entrada de este blog, la lectura de la Divina comedia es un viaje, que, como buena aventura, no resulta siempre fácil, y cuyas dimensiones y dificultades pueden al principio echarnos para atrás, como le sucede al propio Dante personaje cuando Virgilio le propone recorrer Infierno, Purgatorio y Paraíso, y como imaginamos le sucedió al autor cuando, en el exilio y abocado a la precariedad y la pobreza extrema (estamos en 1306 o 1308, en el Casentino, región de los Apeninos toscanos), siente la imperiosa necesidad de emprender la construcción de esta monumental catedral literaria (lo cuenta alegóricamente en una canción de 1308, la llamada montanina, en la que lo representa como un rayo que, a la manera paulina, le cae encima con su aterradora evidencia). Pero si sentimos ese mismo miedo, esa misma debilidad muy lógica antes de emprender el viaje de la lectura, debemos hacer como Virgilio le propone a Dante que haga: tranquilidad, confianza en nosotros mismos y en quien nos ayuda, y… partido a partido, canto a canto, pausado pero sin pausa, porque ya se sabe que chi va piano… Dado que, todavía, y hasta que no salga nuestra edición comentada y anotada en la editorial Akal, –cuyo primer volumen, el Infierno, se espera para el mes de abril–, el lector o lectora no tiene a disposición una guía suficiente para leer una obra que la necesita, debido, por un lado, al profundo entramado doctrinal e ideológico con el que se construye, con nociones, concepciones e implicaciones en muchos casos ajenas a las nuestras –y por ello tan profundamente enriquecedoras–, y, por otro lado, a la multitud de referencias a personajes, hechos históricos, sucesos sociales, elementos materiales, costumbres, fundamentos político-jurídicos, etc., de su tiempo, trataremos de ejercer modestamente ese papel de guía que Virgilio hace con Dante y facilitar el viaje intrincado y apasionante a través del más allá inventado por el autor.

La Divina comedia es, ante todo, la narración de un viaje, o, mejor dicho, la narración de cuatro viajes. El primer viaje es el que todo el mundo conoce: el del Dante personaje por el más allá, desde la selva oscura a la luz de Dios, pasando vicisitudes, dificultades, peligros, y encontrando monstruos y personajes humanos fascinantes que le narran sus propias vidas. Se trata, ante todo, de un viaje de aventuras, de esos que hay que ir siguiendo en un mapa, como una historia de piratas o de la actual fantasía épica; y como tal simplemente puede leerse. Pero, además, pronto descubrimos que se trata también de un viaje de estudios, en el que el personaje va aprendiendo de aquello que ve, oye y le sucede, y, como tal, es, más aun, un viaje iniciático, porque el personaje, expuesto a misterios complejos, se va transformando a medida que va conociendo (eso es lo que hace el verdadero conocimiento) y cuando regresa del viaje ya no es el mismo.

El segundo viaje es el viaje de regreso, tan importante o más que el anterior. Porque algunos de los principales personajes con que Dante se encuentra le señalan que aquello que ve, oye y aprende no debe servir solo para su propia vida, sino sobre todo para que, al regresar al mundo de los mortales, lo cuente con precisión y sirva de advertencia, denuncia y guía, que sirva, en suma, para llevar al ser humano a la felicidad. Se trata de lo que se conoce como valor profético de la obra, que hoy en día podríamos llamar valor ético y social de su poesía. Por eso, la obra nos presenta no pocas veces a Dante, que ha regresado del viaje (o del sueño, porque hay serios indicios de que se trata de un viaje soñado), haciendo el enorme esfuerzo de recordar lo que vio y revivir lo que vivió.

El tercer viaje es el de la escritura, pues la Divina comedia se trata de una obra que incluye en su narración el propio acto de escribir: a menudo vemos al propio Dante, regresado del viaje transformado, enfrentándose a la dificultad de escribir lo que recuerda, pidiendo ayuda a las Musas o a Dios, sintiéndose satisfecho e incluso jactándose de lo que ha escrito, señalando sus logros y obstáculos…, pero además, como tras el viaje tiene plena comprensión de qué significa aquello que ha visto y oído, también da pistas a nuestra imaginación para que entendamos ese significado no aparente pero que es el que conforma por dentro lo que se aparece ante sus y nuestros ojos y oídos, dándole la forma que tiene.

El cuarto viaje es el nuestro, el de los lectores y lectoras que, con Dante narrador como guía, hacemos el viaje, y que también aparecemos en la obra. A menudo, Dante personaje, en su función de comentarista, nos interpela, nos advierte, llama nuestra atención, de manera que nos hace bien presentes en la narración, que está concebida para que, siguiéndola, aprendamos y nos transformemos como aprende y se transforma el propio personaje.

¡¡Venga, animaos, ayudaos del mapa para seguir el recorrido, y emprendamos juntos este maravilloso y fantástico viaje de los sentidos, la imaginación y el intelecto por el más allá, que tanto nos va a hablar del más acá!!

Juan Varela-Portas de Orduña, de La Discreta Academia

10 Comments

  1. Juan Varela-Portas dice:

    Por si alguna persona tiene dificultades para encontrar el libro, dejo aquí tres enlaces con la traducción de Luis Martínez de Merlo, acompañada de algunas notas puntuales:

    https://ciudadseva.com/texto/divina-comedia-infierno/

    https://ciudadseva.com/texto/divina-comedia-purgatorio/

    https://ciudadseva.com/texto/divina-comedia-paraiso/

  2. Margarita Borreguero dice:

    ¡¡Con muchas ganas de empezar esta aventura!! Gracias por ser nuestro Virgilio.

  3. Celia Aldama dice:

    Imposible no aceptar una invitación tan tentadora.
    ¡Allá vamos!

  4. Alejandro dice:

    Qué bien que tus comentarios sean acompañados por esquemas e ilustraciones. En buenahora, Juan!

  5. Ana Fernández dice:

    Deseando empezar esta odisea medieval. Per aspera ad astra!!!

  6. Carmen Blanco-Valdés dice:

    Magnifica idea.

  7. Toñi dice:

    Excelente idea. Es el momento de leer a Dante como es debido.

    • Juan dice:

      Ya he leído los dos primeros cantos y al tiempo he buscado materiales adicionales para comprender su simbología. Es fascinante la densidad de información que cada línea del poema contiene. Y la cantidad de inspiración que originó en tantos artistas posteriores.

      • Juan Varela-Portas dice:

        Muchas gracias, Juan. Mañana empezaremos con los cantos. Espero poder orientaros en esa abundancia de significados y estímulos que la obra tiene y produce. En todo caso, no olvidemos disfrutar de la delicia y la pericia técnica de los versos (si podéis en italiano, mucho mejor) y de la narración.

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