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Francisco Franco está de cacería en un lugar de la cordillera cantábrica. Estamos en 1964, cuando los 25 años de paz, en la plenitud del dictador. En el monte reflexiona sobre su vida y sus guerras, sobre la política y la historia, tratando de justificarse.
Pablo Boeza, un joven que marcha de su pequeño pueblo a Madrid, con la intención de estudiar y labrarse un porvenir, se une a un grupo anarquista, pero fracasa en su primera acción y es encarcelado.
Un niño, el hijo de Pablo Boeza, se encuentra con su madre en el pueblo de sus abuelos, cercano al lugar de la cacería, y no teme acercarse al dictador. La aparición de un Franco lírico, por así llamarlo, es muy novedosa. Pero no es una invención plena del autor de la novela. No, aquel general tenía sus debilidades, era de lágrima fácil que él combinaba con la crueldad más despiadada. Esa doblez enorme queda reflejada en el libro. También, muy especialmente, su difícil relación con su padre, su amor intenso a su madre, aspectos esenciales de la biografía de Franco, como bien saben sus mejores estudiosos. Franco habla sobre todo en monólogos; monólogos que encajan muy bien con la verdad más profunda del protagonista.
Unos capítulos son esos monólogos y otros son narración de los hechos. La novela avanza alternando unos y otros. La mayoría de los capítulos son breves o muy breves, siguiendo un modelo formal de novela muy querido por el autor y muy habitual en la literatura italiana: Italo Calvino, Tabucchi, Baricco, etc.

El libro comienza con una frase, inventada, del dictador, sin indicar que es él el autor, pues no hace falta. Es como un pórtico:
«Un caudillo mira desde fuera. Desde otro hombre, que también es él mismo. Eso le otorga gravedad a cada paso, a cada palabra y cada gesto. Yo siempre me miro de ese modo».

La novela puede resultar de interés a las personas aficionadas a la historia de España. Es un texto completamente de ficción, pero basado en la lectura de muchas, prácticamente todas las biografías relevantes sobre el general Franco. Un texto que busca la fachada más secreta, y no menos cínica, aunque puede que convencida, del dictador. Es una indagación en su memoria infantil, en sus crueles propósitos, en su frialdad implacable. También en su visión anacrónica de España. Y todo esto se contrasta con la historia de un niño que quiere salvar a su padre y con la historia de este, una historia que muestra el funcionamiento de la maquinaria represiva del régimen. Es un libro que tiene novedad, pasión y vida. Un libro que explica muy bien, de un modo obviamente breve, pero muy eficaz, qué fue el franquismo.

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