El río, de Emilio Gavilanes

el río
El autor: Emilio Gavilanes nació en Madrid en 1959. Estudió Geológicas y Físicas, convencido de que iba a hacer grandes aportaciones a la ciencia. Finalmente acabó licenciándose en Filología Románica, tras una “conversión” a la literatura, de la mano de una serie de escritores –Mark Twain, Stevenson, Max Brod, Thomas Mann– en los que, además de los valores literarios y emocionales previstos, encontró algo inesperado: inteligencia. Tanta como en los grandes científicos, a los que tanto admiraba.

Ha desempeñado una buena variedad de trabajos (ha sido ordenanza, ha trabajado en Correos, en un diccionario, ha dado clases de español para extranjeros y de lexicografía, ha sido librero, becario de IBM...), pero confiesa que donde más ha aprendido y más ha disfrutado ha sido en las excavaciones arqueológicas en las que ha participado. Además de cuentos, artículos, reseñas, e incluso algún poema, en revistas, ha publicado dos novelas, La primera aventura (Seix Barral, 1991) y El bosque perdido (Seix Barral, 2000), y un libro de relatos, La tabla del dos (premio NH 2004).

El libro: Las historias que componen El río imitan en su multitud y en su longitud desigual la diversidad de los cursos que desembocan en una gran corriente.

Por sus páginas desfilan aventureros, exploradores, bandidos, monjas, guerreros, mercaderes, piratas, campesinos, ermitaños, emperadores, mendigos, asesinos... hombres y mujeres, niños, viejos, gente con una vida azarosa, procedentes de todas las épocas.

En este viaje que comienza en la remota prehistoria descendemos por las aguas del Tiempo y asistimos, en los escenarios más diversos, a batallas, naufragios, crímenes, actos heroicos, y mezquinos, revelaciones, que guardan su clave en detalles laterales, secundarios, casi invisibles.

Luis Mateo Díez, autor del Prólogo, nos dice a propósito de ese viaje:

En el curso del tiempo, en el agua de la vida, esa doble imagen se combina muy bien en la propia metáfora clásica de que nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir. Este libro de Emilio Gavilanes nos propone un viaje que rompe, con una sutileza narrativa sólo posible en el orden de las percepciones más misteriosas, una suerte de viaje en el que infinitas vidas, y sus correspondientes destinos tan habitualmente cercanos a sus muertes o a sus desapariciones, son convocadas desde algún imperceptible instante: desde un momento, una transición o una mirada que en su teórica insignificancia alcanza el más alto grado de significación.

– Más Información: Texto leído por Emilio Gavilanes en la presentación del libro en el Instituto Internacional de Madrid
 

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