
¿Conocer la realidad a través del arte y no de la ciencia? ¿Traspasar la muerte a través de la poesía? ¿Cómo es eso?
16 febrero, 2026(Ayer, 19 de febrero de 2026, se presentó El buen azar, la nueva novela de Enrique Álvarez. La novela había sido presentada el pasado 9 de febrero en Santander y ayer lo hicimos en la biblioteca Eugenio Trías del Retiro madrileño, con la participación del autor, el escritor Juan Manuel de Prada y el editor de la novela, Luis Junco. A continuación reproducimos el texto aproximado de lo que dijo este último sobre la edición de la novela en el citado acto).
Por Luis Junco

Y empiezo diciendo (reconociendo sería mejor), que en diciembre del 2020 la mayoría de los que formamos La Discreta no conocíamos a Enrique Álvarez. Por aquellas fechas él se dirigió a nosotros, creo que por recomendación del escritor Juan Pedro Aparicio, para ofrecernos su novela Marta, Marta. Y fue nuestro compañero Emilio Gavilanes quien le contestó, en los términos que solemos hacerlo: que nuestra editorial es pequeña, como su nombre indica, La Discreta, que está apoyada por suscriptores que por una cantidad módica al año reciben todo lo que editamos, y que nuestro objetivo es publicar obras que merecen ser publicadas al margen de modas y consideraciones comerciales. Que naturalmente, valoraríamos su propuesta pero que tardaríamos en contestarle, porque nuestra capacidad de edición es de solo cinco proyectos al año, y el número las propuestas que recibimos superan en mucho esa cantidad.
Lo cierto es que al cabo de varios meses (creo que en realidad fue casi un año), contestamos a Enrique positivamente: que publicaríamos su novela. Y aquí sería pertinente la pregunta de por qué, en detrimento de otras buenas propuestas que siempre recibimos, elegimos entonces Marta, Marta y en esta ocasión El buen azar.
Y para contestarlo, rescaté hace un par de días, un artículo del crítico y escritor Javier Menéndez Llamazares cuando se publicó Marta, Marta, y que seguramente Enrique recordará.

En líneas generales, el artículo elogia la novela, pero yo he subrayado dos párrafos que me parece que responden a la pregunta que antes formulé.
El primero tiene que ver con el carácter comercial de la novela y el tema que aborda. Y os lo leo textualmente:
“No hay debate -escribía Llamazares- acerca de lo poco comercial de la temática de la novela, pero merece la pena darle una oportunidad… Y eso a pesar de la pereza que hoy en día puedan provocar temas tan trascendentes…
Y en el segundo párrafo, se insiste en esos dos mismos aspectos y parece interpelarnos directamente a los editores:
“¿Una novela teológica en pleno siglo XXI? -se pregunta el autor- ¿Y no hay crímenes, ni forenses, ni psicópatas? ¿O paisajes rurales con los que organizar luego una ruta turística? ¿Y así pretenden vender un libro?”
En resumidas cuentas, a mi modo de ver, el articulista está diciendo que los editores de la novela no deberíamos estar en nuestros cabales si pretendíamos vender este tipo de novela.
Y creo que tiene razón en varias cosas, empezando por lo de la locura de los editores. La nuestra ya dura más de 25 años y tiene que ver con esas dos consideraciones que él señala en el artículo:
Primero, sobre la venta de libros. Afortunadamente, no es nuestra prioridad que los libros se vendan; si así fuera ya hace años que hubiéramos dejado este proyecto.

Y segundo, el articulista habla sobre la pereza intelectual de estos tiempos. Y también en eso estamos de acuerdo. Para nosotros son tiempos ágrafos, a pesar de la aparente contradicción que supone el que hoy se publiquen en nuestro país más de 90 mil libros al año: En nuestra opinión, esa profusión de libros que alienta el mercado de consumo, resulta una forma eficiente de censura: escarbar entre tanta publicación para encontrar aquello que, además de calidad literaria, muestre esos temas que el articulista denomina trascendentes, no solo es complicado sino de muy difícil solución.
A nuestro juicio, las novelas de Enrique, además de su incuestionable calidad literaria, tienen esa característica de conmovernos, de movernos de la habitual posición cómoda que propician estos tiempos, y colocarnos ante el espejo de esas inquietudes éticas, morales e intelectuales a las que antes me refería. Por eso elegimos sus novelas.
(Podéis adquirir El buen azar y Marta, Marta en librerías pero también solicitando en nuestra editorial, que recibiréis en pocos días sin gastos de envío: este enlace: https://www.ladiscreta.com/producto/el-buen-azar/)




