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9 marzo, 2026(Ayer, 19 de febrero de 2026, se presentó El buen azar, la nueva novela de Enrique Álvarez. La novela había sido presentada el pasado 9 de febrero en Santander y ayer lo hicimos en la biblioteca Eugenio Trías del Retiro madrileño, con la participación del autor, el escritor Juan Manuel de Prada y el editor de la novela, Luis Junco. A continuación reproducimos el texto aproximado de lo que dijo este último sobre la edición de la novela en el citado acto).
Por Luis Junco

Y empiezo diciendo (reconociendo sería mejor), que en diciembre del 2020 la mayoría de los que formamos La Discreta no conocíamos a Enrique Álvarez. Por aquellas fechas él se dirigió a nosotros, creo que por recomendación del escritor Juan Pedro Aparicio, para ofrecernos su novela Marta, Marta. Y fue nuestro compañero Emilio Gavilanes quien le contestó, en los términos que solemos hacerlo: que nuestra editorial es pequeña, como su nombre indica, La Discreta, que está apoyada por suscriptores que por una cantidad módica al año reciben todo lo que editamos, y que nuestro objetivo es publicar obras que merecen ser publicadas al margen de modas y consideraciones comerciales. Que naturalmente, valoraríamos su propuesta pero que tardaríamos en contestarle, porque nuestra capacidad de edición es de solo cinco proyectos al año, y el número las propuestas que recibimos superan en mucho esa cantidad.
Lo cierto es que al cabo de varios meses (creo que en realidad fue casi un año), contestamos a Enrique positivamente: que publicaríamos su novela. Y aquí sería pertinente la pregunta de por qué, en detrimento de otras buenas propuestas que siempre recibimos, elegimos entonces Marta, Marta y en esta ocasión El buen azar.
Y para contestarlo, rescaté hace un par de días, un artículo del crítico y escritor Javier Menéndez Llamazares cuando se publicó Marta, Marta, y que seguramente Enrique recordará.

En líneas generales, el artículo elogia la novela, pero yo he subrayado dos párrafos que me parece que responden a la pregunta que antes formulé.
El primero tiene que ver con el carácter comercial de la novela y el tema que aborda. Y os lo leo textualmente:
“No hay debate -escribía Llamazares- acerca de lo poco comercial de la temática de la novela, pero merece la pena darle una oportunidad… Y eso a pesar de la pereza que hoy en día puedan provocar temas tan trascendentes…
Y en el segundo párrafo, se insiste en esos dos mismos aspectos y parece interpelarnos directamente a los editores:
“¿Una novela teológica en pleno siglo XXI? -se pregunta el autor- ¿Y no hay crímenes, ni forenses, ni psicópatas? ¿O paisajes rurales con los que organizar luego una ruta turística? ¿Y así pretenden vender un libro?”
En resumidas cuentas, a mi modo de ver, el articulista está diciendo que los editores de la novela no deberíamos estar en nuestros cabales si pretendíamos vender este tipo de novela.
Y creo que tiene razón en varias cosas, empezando por lo de la locura de los editores. La nuestra ya dura más de 25 años y tiene que ver con esas dos consideraciones que él señala en el artículo:
Primero, sobre la venta de libros. Afortunadamente, no es nuestra prioridad que los libros se vendan; si así fuera ya hace años que hubiéramos dejado este proyecto.

Y segundo, el articulista habla sobre la pereza intelectual de estos tiempos. Y también en eso estamos de acuerdo. Para nosotros son tiempos ágrafos, a pesar de la aparente contradicción que supone el que hoy se publiquen en nuestro país más de 90 mil libros al año: En nuestra opinión, esa profusión de libros que alienta el mercado de consumo, resulta una forma eficiente de censura: escarbar entre tanta publicación para encontrar aquello que, además de calidad literaria, muestre esos temas que el articulista denomina trascendentes, no solo es complicado sino de muy difícil solución.
A nuestro juicio, las novelas de Enrique, además de su incuestionable calidad literaria, tienen esa característica de conmovernos, de movernos de la habitual posición cómoda que propician estos tiempos, y colocarnos ante el espejo de esas inquietudes éticas, morales e intelectuales a las que antes me refería. Por eso elegimos sus novelas.
(Podéis adquirir El buen azar y Marta, Marta en librerías pero también solicitando en nuestra editorial, que recibiréis en pocos días sin gastos de envío: este enlace: https://www.ladiscreta.com/producto/el-buen-azar/)




