Las novelas de Enrique Álvarez
20 febrero, 2026
Las novelas de Enrique Álvarez
20 febrero, 2026
Mostrar todos

«Vida contemplativa», una buena lectura para tiempos convulsos

Por Luis Junco

En esta época de tiempo acelerado, hiperactividad y actuaciones desbocadas e insensatas, “solo en la inactividad nos percatamos del suelo sobre el que pisamos y del espacio en el que nos hallamos. La vida se pone en modo contemplativo y vuelve a montarse sobre su secreta razón de ser”. 

Este es el fundamento de Vida contemplativa, nuevo libro del filósofo alemán Byung Chul-Hahn, de quien ya hemos hablado en alguna otra ocasión. 

Solo unos pocos párrafos servirán al lector interesado para hacerse una idea de su importancia en estos tiempos tan convulsos:

Cuando la obligación de producir se apodera del lenguaje, este se pone en modo trabajo. Se degrada, pues, a portador de información, es decir, a mero medio de comunicación. La información es la forma de actividad que tiene el lenguaje. La poesía, por el contrario, suspende el lenguaje entendido como información. En la poesía el lenguaje se pone en modo contemplación. Se torna inactiva: “La poesía es precisamente (…) el punto en el que la lengua, que ha desactivado las funciones comunicativas e informativas, descansa en sí misma, contempla su potencia de decir y se abre, de este modo, a un nuevo posible uso. Justamente la “Vita nuova” de Dante o los “Cantos” de Leopardi son la contemplación de la lengua italiana” (Nietzche). Nosotros, los activos, apenas leemos poemas. La pérdida de la capacidad contemplativa repercute sobre nuestra relación con el lenguaje. Aturdidos por la embriaguez de la información y de las comunicaciones, nos alejamos de la poesía como contemplación del lenguaje y comenzamos incluso a odiarla. 

Cuando el lenguaje se limita a funcionar y a producir información pierde todo esplendor. Se agota y reproduce lo igual. El escritor Michel Butor achaca la crisis actual de la literatura a la comunicación: “Desde hace diez o veinte años ya no pasa nada en literatura. Hay un torrente de publicaciones, pero una parálisis espiritual. La causa de ello es una crisis de comunicación. Los nuevos medios de comunicación son dignos de admiración, pero provocan una ruido enorme”. El ruido de la comunicación destruye el silencio y le arrebata al lenguaje su capacidad contemplativa. Con ello, sus nuevas posibilidades de expresión permanecen cerradas. 

Tiempos convulsos, sí, que requieren nuestra actuación. Pero una actividad que solo puede crearse y nacer de una previa e imprescindible inactividad contemplativa. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Warning: Undefined array key "opcion_cookie" in /home/ladiscre/public_html/wp-content/plugins/click-datos-lopd/public/class-cdlopd-public.php on line 416

Warning: Undefined variable $input_porcentaje in /home/ladiscre/public_html/wp-content/plugins/click-datos-lopd/public/class-cdlopd-public.php on line 484