
«Vida contemplativa», una buena lectura para tiempos convulsos
9 marzo, 2026
Por Luis Junco
El panpsiquismo es una teoría sustentada por filosofía y neurociencia que propone que la materia, en su forma más simple, como átomos o partículas, poseen una experiencia sensorial elemental. La conciencia se considera así una propiedad básica de la materia, como la masa o la carga eléctrica. En la actualidad, destacan en este campo filósofos como Philip Goff o David Chalmers, o neurocientíficos como Christof Koch y libros tan interesantes como La mente consciente (1996), El error de Galileo (2019) o La búsqueda de la conciencia: un enfoque neurobiológico (2004).
Pero adelantándose a ellos, un escritor, John Cowper Powys, al que en una entrada de este mismo blog ( https://www.ladiscreta.com/2019/07/16/john-cowper-powys-el-gran-narrador-desconocido/) denominé “el gran narrador desconocido”, ya ponía de manifiesto -no solo en sus novelas, sino en sus ensayos filósóficos, como La filosofía de la soledad- esta idea, hoy de actualidad. Si no recuerdo mal, él denominaba esas ideas «naturalismo filosófico».
Había leído casi todas sus novelas y ensayos, pero no conocía Confessions of two brothers, que escribió con su hermano Llewelyn Powys en 1912. Como el resto de la obra de Powys, incomprensiblemente aún no está traducida al español, y me parece que tal vez como en ninguna de sus otras obras, esta idea del panpsiquismo es más clara y determinante.
La prosa es bellísima, y las ideas, profundas y llenas de sugerencias.
Para las personas que quieran iniciarse en este autor y sus ideas, ofrezco traducidos quince pequeños párrafos de este libro que me parece condensan su esencia y poesía:
“A veces me pregunto si no cometemos una gran arrogancia al suponer que la conciencia pertenece únicamente al hombre. ¿No podría ser que cada árbol, cada piedra, cada corriente de agua poseyera su propia forma de sentir, tan lenta y profunda que apenas podemos imaginarla?”
“Hay momentos —raros, pero inconfundibles— en los que el mundo natural parece participar de nuestra propia conciencia. El viento entre los árboles, el brillo del agua, la lentitud de una nube que cruza el cielo, todo ello parece compartir un mismo pulso interior. En tales instantes no sentimos que estemos mirando la naturaleza, sino que estamos dentro de ella, como si nuestra mente y la suya fuesen, por un instante, una sola.”
“He descubierto que el más humilde de los placeres —sentarse al sol junto a una pared tibia, observar el vuelo de los pájaros, oír el murmullo de las hojas— puede contener una profundidad mayor que muchas ambiciones solemnes. En ese reposo el espíritu se ensancha, y uno percibe que la felicidad puede encontrarse en la mera intensidad de estar vivo.”
“Confesar la propia vida no consiste en enumerar hechos, sino en seguir las huellas de aquellos estados del alma que nos han formado. A menudo son los momentos más insignificantes —un olor, una colina vista al atardecer, una palabra olvidada— los que revelan con mayor fidelidad quiénes somos.”
“Nunca he podido aceptar del todo las doctrinas de la religión organizada, pero hay momentos en los que el mundo visible parece saturado de una presencia que exige reverencia. No sé darle un nombre más preciso que éste: una especie de santidad difusa que se oculta en las cosas más simples.”
“Ningún paisaje me ha hablado nunca con tanta intimidad como las colinas de mi infancia. Sus suaves pendientes, cubiertas de hierba y atravesadas por viejos senderos, parecían conocer mis pensamientos antes incluso de que yo los formulara. Al caminar por ellas tenía la sensación de regresar a un hogar más antiguo que cualquier casa.”
“Hay una hora en las tardes inglesas en que el mundo parece suspendido entre la claridad y la sombra. Las ovejas permanecen inmóviles, los setos se oscurecen lentamente y el aire adquiere una transparencia que hace visibles las colinas más lejanas. En ese momento todo parece esperar algo que nunca llega.”
“He sentido muchas veces que el suelo mismo, bajo mis pies, posee una especie de hospitalidad elemental. Caminar por los caminos rurales, rozar con la mano las piedras cubiertas de musgo, oír el ruido de un arroyo oculto entre los árboles: todo ello produce una sensación de pertenencia más profunda que cualquier teoría.”
“El secreto de la vida interior consiste quizá en aceptar que somos, al mismo tiempo, una conciencia aislada y una pequeña ondulación en el vasto océano del ser. Nuestra individualidad es real, pero también es un episodio momentáneo en una continuidad mucho más grande.”
“Si existe algo sagrado en el mundo —y muchas veces he sentido que existe— no reside en templos ni en credos, sino en la experiencia directa de estar vivo: en el viento sobre la cara, en la luz que cae sobre un campo, en el misterioso hecho de que el universo pueda ser sentido.”
“En ciertos momentos me invade una conciencia tan aguda de existir que todo lo demás parece desvanecerse. El mundo entero se reduce entonces a una sensación simple y poderosa: estar aquí, respirar, sentir el pulso de la sangre. En tales instantes la vida se revela como un milagro suficiente en sí mismo.”
“Cuando contemplo el cielo nocturno tengo la impresión de que el universo no es una maquinaria indiferente, sino una presencia inmensa en cuyo interior vivimos y pensamos. Somos pequeñas criaturas, sin duda, pero nuestra conciencia participa de ese misterio.”
“Nadie puede penetrar del todo en la conciencia de otro ser humano. Cada uno de nosotros vive rodeado por un horizonte invisible que ningún amor ni amistad logra atravesar completamente. Y sin embargo, es precisamente esa soledad la que hace preciosa cada tentativa de comprensión.”
“A veces, al caminar solo por el campo, me ha parecido que toda la tierra respiraba con una vida profunda y secreta. No era una idea ni una metáfora: era una sensación física, como si el suelo, los árboles y el aire compartieran un mismo latido invisible.”
«Si queremos amar verdaderamente la vida debemos aceptarla entera: su belleza y su crueldad, su júbilo y su melancolía. Solo entonces el mundo deja de ser un problema que resolver y se convierte en una experiencia que abrazar».




