John Cowper Powys, el gran narrador desconocido

Por Luis Junco

En Oficio editor, Mario Muchnik cuenta que en los años 50, cuando él era un jovenzuelo, su padre le invitó a las deliberaciones de un importante premio literario del que Henry Miller formaba parte del jurado. En una conversación con el escritor americano, este le dice a Muchnik que para él el premio debería darse a John Cowper Powys, pero que debido a su edad seguramente se lo darían a algún escritor joven del que dentro de unos años nadie se acordaría. Y así fue. Muchnik no tenía ni idea de quien era Cowper Powys y Miller le aconsejó que leyera Wolf Solent.

Hasta leer esto, tampoco yo tenía ni idea de quien fuera John Cowper Powys. Supe entonces que había nacido en Derbyshire, en 1872, que pasó 25 años de su vida en Estados Unidos, después de los cuales regresó a su país natal, en donde falleció, en 1963, cuando tenía 91 años de edad. Leí Wolf Solent, A Glastonbury romance y su deslumbrante Autobiography. Y no me extrañó que algunos críticos lo calificaran como uno de los mejores narradores del siglo XX. Lo que sí me causa extrañeza es que todavía sus obras no hayan sido traducidas al español. ¿Cómo es posible? Comprendo que son novelas extensas y que el reto de traducir una prosa tan rica y llena de matices supondría un gran esfuerzo, dominio del idioma e imaginación, pero me parece imperdonable que a día de hoy no haya una traducción al español de Wolf Solent o de la Autobiografía de John Cowper Powys. Ojalá yo fuera capaz de hacerlo, pero conozco mis limitaciones.

Por el momento, solo me atrevo a traducir este Prólogo que para una edición de Wolf Solent escribió el propio Powys tres años antes de morir.

Escribir un prólogo a este libro titulado Wolf Solent es como escribir un comentario sobre toda mi vida como era, como es, y como probablemente será, antes de que me muera. Gracias a una relación temprana con la familia de Shirley, los cinco primeros de los once hijos del matrimonio del Reverendo C.F. Powys con Mary Cowper Powys nacieron en la Vicaría de Shirley, cerca de Ashbourne, en el condado de Derby, los tres siguientes en Rothesay House, Dorchester, Dorset, y los tres últimos en la Vicaría de Montacute, en Somerset. Fuimos seis niños y cinco niñas, y el nombre de mi abuela paterna fue Moilliet y procedía de Ginebra, mientras que los nombres de nuestros abuelos maternos fueron Jonhson y Patteson y procedían de Norfolk. La mayor de las cuatro hermanas de mi madre, nuestra tía Kate, se casó con Mowbray Donne, el hijo de Bodham Donne, y fue en su casa, en Gloucester Terrace, en donde conocí a Kate Donne, descendiente del poeta filosófico John Donne, la mujer que aún dicta pues por su ceguera y avanzada edad de noventa años no es capaz de escribirlas ella misma– las cartas más ingeniosas  que he recibido en mi vida. Su hija Mary está escribiendo la vida de mi bisabuelo, el amigo del Poeta Cowper y quien cuidó de él después del fallecimiento de Mrs. Unwin. Cowper siempre lo llamó “Johnny de Norfolk”.

Las ciudades mencionadas en esta historia son Sherborne y Yeovil y Dorchester y Weymouth. Lo que podría denominarse el propósito y esencia y alma del libro es la necesidad de opuestos. Vida y Muerte, Bueno y Malo, Materia y Espíritu, Cuerpo y Alma, Realidad y Apariencia tienen que considerarse unidos, tienen que incluirse, tienen que demostrarse dependiente lo uno de lo otro, al tiempo que, si tiene que sobrevivir a su momentánea apariencia, toda entidad sólida tiene que disolverse en la atmósfera. Y todo esto incumbe a la diferencia con nuestro propio ego, la naturaleza de nuestro interior, aquello de lo que tan claramente somos conscientes como algo bajo el armazón de huesos y células y venas de nuestro cuerpo físico con el que estamos tan íntimamente asociados.  Aquí nos aproximamos a todo el misterio de la esencia de la vida humana sobre la tierra, el misterio de la conciencia. Ser consciente: ser inconsciente: ¡sí!, la diferencia entre las dos es la diferencia entre la vida y la muerte para las personas, el individuo en particular, con quien, tanto si se refiere a nosotros o a alguien distinto, estamos especialmente interesados. Pero al momento de aclarar o despejar esta diferencia quedamos enfrentados a otra cuestión. ¿Qué ocurre con el sueño? Cuando quedamos rápidamente dormidos y probablemente aún no soñando, estamos totalmente inconscientes y ciertamente totalmente vivos.

Luego al fin llegamos al tema más perturbador de los que trata este libro: me refiero a los asuntos amorosos. Naturalmente e inevitablemente, están asociados con las tiendas en las ciudades. Luego viene la gran Casa, almenada y con su Señor que posee una gran biblioteca, y que está situada entre los dos condados de Dorset y Somerset.

Y resulta inevitable que la Escuela de Sherborne con su Escuela de Estudios Primarios y su Escuela Superior con los varios Profesores tienen que jugar un papel importante en la historia. Los seis chicos que fuimos, John, Littleton, Theodore, Bertie, Llewelyn a quien  todos llamábamos “Lulu” y que era el favorito tanto de los chicos como de las chicas, y Willie, que era nuestro hermano más pequeño y quien fue dueño de una granja en la vecindad antes de establecerse en África  Oriental, pasamos por esta escuela. Monteacute House, que es la más noble de las casas isabelinas de nuestras Islas Británicas, fue muy familiar para todos nosotros, y su dueño fue particularmente amable conmigo en mi adolescencia cuando estuvimos allí. La ironía es que él fue un gran estudiante de ruso, lengua que había aprendido para leer a Dostoyevsky. De modo que fue al dueño de la casa isabelina más hermosa del país a quien debí mi primer conocimiento de este autor, a quien considero, con Thomas Hardy y Sir Walter Scott como únicos rivales, como el más grande de los novelistas del mundo; ¡sí!, más grande incluso que Balzac.

Después de Shakespeare y de Milton, mi poeta favorito es Horacio y me regocijo al pensar cuánto le debo a su especial uso de la espléndida palabra “impavidum”. Se muestra en todo su esplendor en el final de uno de sus poemas más elevados:

“Si fractus illabatur orbis

Impavidum ferient ruinae”

Una de las escenas más emocionantes y conmovedoras de este libro es la pelea  de Wolf Solent con su  madre, cuando ella le ataca por su obsesión por ciertas jóvenes, especialmente por Christie, y lo compara con su padre y entre sollozos, gemidos y gritos clama por su desgracia por haber nacido mujer y una de las más desafortunadas del mundo. Y llegaba entonces, como galopando sobre un caballo negro contra el horizonte, el pensamiento de Wolf de que cuando Christie estuviera muerta y él también estuviera muerto, esoera el final… Momentos tan perfectos como ese requerían, se decía él mismo, la muerte como compensación. 

Lo que quiera que la muerte pueda significar, y ninguno de nosotros realmente puede saberlo, por mí mismo he llegado a la conclusión de que cuando yo muera será el final completo y total de mí. Ahora me satisface saber que cuando esté agonizando sentiré una perfecta alegría en la seguridad y certeza de que ninguna conciencia de mí continuará después de mi último aliento. 

Mientras escribía Wolf Solent viajando a través de todos los estados de Estados Unidos salvo dos de ellos, me iba haciendo cada vez más consciente de las colinas y valles, árboles y flores, callejuelas y setos y estanques y acequias del campo que circunda Sherborne; con la Abadía y la Escuela Preparatoria y la Escuela Secundaria; y también la Gran Casa y Lake,  a una milla o así de distancia. Subiendo por carretera desde la estación hasta la ciudad uno pasa primero por el Hotel Digby y luego por la Escuela Preparatoria y luego la Abadía y la Biblioteca de la Escuela Secundaria. Mi propia vida sobre esta tierra ha reflejado el dominio de los libros sobre la vida de Solent. Domingo tras domingo solía leer en la Biblioteca de la Escuela Secundaria excepto en los días que tenía que salir precipitadamente con mi hermano Littleton desde casa a la Vicaría de  Montacute detrás  de Montecute House; nuestro camino favorito era siempre seguir por las callejuelas Lane, en lugar de por la colina Babylon  y las pendientes. Sherbonrne  está a cinco millas  de Yeovil, y Yeovil  está a  cinco millas  de  Montecute, así  que teníamos a Sherbourne a diez millas de casa  por el camino más corto. Las tiendas con sus propietarios y con las chicas y las esposas de los tenderos, tanto en Sherborne como en Yeovil, eran por así decirlo los hitos entre la escuela y casa; y la vivienda de nuestra abuela, Penn House,   al final de  Brunswick en Weymouth, era la puerta a las olas y las mareas y piedras y arenas del mar salado. 

Wolf Solent es un libro de Nostalgia, escrito en un país extranjero con la pluma de  un viajero y la tinta de sangre de su hogar. 

John Cowper Powys

Navidades de 1960     

1 Comment

  1. Emilio dice:

    Interesantísimo comentario, Luis. Me ha encantado el prólogo. Henry Miller demostró en uno de sus libros más fascinantes, Los libros en mi vida, ser un extraordinario lector

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