Epitafio, de Paloma González Rubio

Epitafio

“Un día dejé de ser amable.”

Con esta frase directa comienza Manu, el protagonista de Epitafio, a contar la transformación que se ha operado en él. Una transformación sustancial, aunque aparentemente invisible, que le pone en conflicto con el mundo con el que llegó a un acuerdo que ya no suscribe.
A lo largo de dos jornadas Manu nos ofrece una detallada crónica de sus pasos, asistimos a sus reflexiones, a sus recuerdos; le acompañamos a la oficina, a un entierro, conocemos a algunos de sus compañeros, a su mujer…, y al enumerar estas situaciones podría parecer que desentrañamos parte de la trama. Pero no es así. Todo esto sucede, pero lo que sucede no es lo que ocurre en la novela. Epitafio es realmente una aproximación a las implicaciones, a las consecuencias de la transformación de Manu. A su metamorfosis.
Paloma González Rubio no se acuerda del momento en que nació, como tampoco se acordará de su muerte.
Se acuerda de que cuando respondía a quien se interesaba por su dedicación que estudiaba Filología Semítica, sus interlocutores la miraban con expresión de considerarla excéntrica.
Se acuerda de que la pasión de su vida es la música.
Se acuerda de muchas horas consumidas en despachos mínimos para editar libros de otros.
Se acuerda de que el jurado del I Certamen Sierra Norte de Madrid “José Saramago” se cruzó en su vida y que la Discreta, publicó en esta misma colección, el cuento con el que ganó ese premio.
(La autora se resiste a decir que ese jurado, compuesto por escritores de la talla de Luis Mateo Díez, de Fernando Marías, de José Ovejero, o de Emilio Gavilanes, premió por abrumadora mayoría su magnífico cuento “Con los cinco sentidos” entre un numeroso grupo de finalistas de muy alto nivel).

Textos leídos en la presentación de Epitafio en el Ateneo de Madrid el 17 de febrero de 2010:
Emilio Gavilanes
José Ovejero
Paloma González
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *