Por Luis Junco

Hay algo que todos los lectores sabemos por experiencia: unos libros llevan a otros a través de unos senderos de lectura tan variados y personales, como los somos cada uno de nosotros. 

En este caso, las lecturas de Cesare Pavese y de Natalia Ginzburg me han llevado a este Lettere a Ludovica, una preciosa edición a cargo de Carlo Ginzburg (hijo de Natalia y Leone) del año 2008 y que, de momento, solo está en italiano.

 Como nos dice el editor en el Prólogo: Tres amigos, muy unidos entre sí, escriben a una cuarta persona, amiga de los tres. Estos tres amigos son Natalia Ginzburg, Cesare Pavese y Felice Balbo (a quien llaman Ciccino), que formaban parte del grupo fundador de la editorial Einaudi. La cuarta persona, amiga de los tres y a la que ellos escriben, es Ludovica Nagel (a la que ellos llaman Chiodino), que había sido secretaria de la editorial en Roma, luego en Turín y posteriormente trasladada a Estados Unidos. Las cartas corresponden a esta última etapa, finalizada la guerra. 

Como muestra, me atrevo a traducir esta carta de Pavese a Ludovica, solo unos meses antes del suicidio del poeta turinés. 

10 de junio de 1950

Querida Chiodino:

Por fin le escribo. He recibido el paquete con comida, tabaco y un pulóver, y quedé atónito por tanta amabilidad -¿a santo de qué? El pulóver es precioso, luego el tabaco y por último los alimentos que he entregado a mi hermana, que no sabrá cómo hacer uso de ellos. Por ejemplo, ¿qué se hace con el marshmallow? Etcétera.

Le he enviado mi último libro La luna y la hoguera, que resulta algo magnífico y perfecto y expresa el punto de vista del campesino piamontés que ha emigrado a América. ¿Qué más quiere? Dígale a su hermana que me escriba como le parezca, siempre que sea a máquina. 

Natalia, casada y ya en cinta, tiene un aire de felicidad y estupidez. No la envidio. Ciccino se ha retirado de la campaña para escribir una obra inmortal y de hecho ya la ha acabado.  La revista de Mario M. va muy bien. Incluso yo colaboro, y con nuestros primeros ensayos ya hemos dado quebraderos de cabeza a la autoridad… ¿La ha recibido ya? A mi entender es la única revista italiana digna de la “Partisan Review”, la “Kenyon R.”, “Horizon”, etc., pero que tiene la virtud de ser cultural, no literaria o política, y ni es trotskista ni comunista. Es el único punto de vista que aún permite hacer la revolución sin sacrificar las cosas queridas por los genios bienhechores. El marxismo como ciencia, no como filosofía -todo está aquí. Piénselo cuando no le duela la cabeza.

Si supiera cómo la envidio estando en Nueva York. Piense que en la calle 55 vive un inmenso amor mío que probablemente me costará la vida. Le seré más preciso cuando, durante este verano, este amor mío vuelva a Italia. Dios mío, qué enamorado me siento. 

Adiós, Chiodino, y dé gracias al cielo por respirar ese aire de Nueva York. Yo lo pagaría en efectivo.

Con todo mi afecto,

Pavese

Como ya hemos señalado en otra ocasión, Cesare Pavese se suicidó ingiriendo somníferos el 27 de agosto de ese mismo año. Ese “inmenso amor que probablemente me costará la vida” al que aludía en la carta a Ludovica era la actriz americana Constance Dowling.

Averigüé que Ludovica Nagel sobrevivió por mucho a sus tres amigos. Falleció hace tres años, en Lugano, cuando tenía 99 años. También las vidas, como las lecturas, son senderos misteriosos que se entrelazan y alimentan unos a otros. Estas cartas de sus amigos nos dibujan a una persona extraordinaria. 

Algo más supe en este enlace:

https://www.azione.ch/cultura/dettaglio/articolo/chiodino-lamica-prediletta-di-pavese.html

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