Salvando a Mary Poppins
8 enero, 2025
Antonio Moreno y una pena en observación
10 febrero, 2025
Salvando a Mary Poppins
8 enero, 2025
Antonio Moreno y una pena en observación
10 febrero, 2025
Mostrar todos

¿La generación más fuerte? Si Zweig levantara la cabeza

Por David Torrejón

Corre por las redes sociales un meme consistente en un texto autolaudatorio hacia los llamados boomers, entre los que me incluyo, y que se extiende en elogios a nuestra generación por haber sido capaz de superar innumerables cambios y situaciones críticas, que va detallando.

Por resumir la idea, los boomers hemos pasado de la máquina de escribir a Chat GPT, hemos superado el tabaquismo, los viajes familiares en seiscientos y muchas heroicidades más. Nos hemos convertido, dice el textito, en la generación que más cambios ha tenido que enfrentar y lo hemos hecho con éxito.

Hay argumentos contundentes en contra de esa visión autocomplaciente. El primero es obvio: adaptarse a cambios a mejor siempre es sencillo, y casi todos los cambios tecnológicos de los últimos 50 años nos han puesto la vida más fácil.

El segundo, procede de contrastar la propia Historia. Quienes escriben estas cosas demuestran un conocimiento escaso, o al menos muy parcial de la misma. De hecho, se podría plantear la hipótesis contraria: los boomers de los países occidentales hemos sido la generación más afortunada de la historia reciente, pues hemos disfrutado de más de 60 años de progreso social y tecnológico. Bien es cierto que con crisis, idas y venidas, pero no dejan de ser 60 años de una estabilidad y desarrollo como no se habían dado nunca antes en la historia de la humanidad. 

Para comparar, pongámonos por ejemplo en la piel de una persona nacida en la Europa de 1881, por ejemplo un tal Stefan Zweig, y reflexionemos sobre los cambios que le habría tocado vivir si no se hubiera quitado de en medio ante el devenir del mundo en 1942 y hubiera resistido en él hasta 1969, cumplidos los 88 años. Zweig habría pasado de utilizar el carro de caballos como medio habitual de locomoción y considerar los trenes y barcos de vapor como lo último en tecnología, a contemplar la llegada de los astronautas a la Luna en directo por televisión. De las velas a la electricidad en todos los hogares.  De las epidemias recurrentes e imparables al primer trasplante de corazón. Del telegrama a las olimpiadas retransmitidas en color por Mundovisión. La aviación, los antibióticos, los electrodomésticos, el agua corriente para todos, la radio, el teléfono, la publicidad moderna, los alimentos envasados… y podríamos seguir indefinidamente.

Si hablamos de cambios tecnológicos, su generación nos dio mil vueltas. 

Y si hablamos de cambios sociales, aún más vueltas. Cuando los boomers salimos de la cáscara familiar, enseguida nos enteramos de que existían cosas como el jipismo, el divorcio, el amor libre… Conceptos, movimientos, reivindicaciones que ellos también llegaron a conocer porque, de hecho, muchos seguían vivos cuando nacimos nosotros. Eran nuestros bisabuelos. Pero, mientras nosotros éramos un libro en blanco para asumir todo eso, estas personas habían nacido en el siglo XIX, con todo lo que ello suponía. Es decir, una sociedad estamental y no de clases, organizada jerárquicamente, sin derechos universales, una sociedad donde la democracia era una excepción revolucionaria y el método de gobierno más habitual lo constituían un conjunto de monarquías del antiguo régimen seguras de que su poder sería eterno, como lo pensaban también las distintas iglesias que los respaldaban. Y todo ese orden se desmoronó ante sus ojos infantiles. Vivieron la segunda revolución industrial y el consiguiente movimiento obrero, la aparición del marxismo, el comunismo, el anarquismo y el nazismo. Y, sobre todo, vivieron dos guerras mundiales (una guerra civil en nuestro caso concreto) que se llevaron por delante a millones y millones de seres humanos y que cambiaron el mapa del mundo por dos veces en pocos años. Hoy nos resulta imposible imaginarnos un trauma de ese calibre.

Así que, si lo pensamos fríamente, los sufridos boomers no podemos hacerles ni media sombra en la carrera por la generación que más cambios superó en su transcurso vital. Al menos por ahora.

¿Por qué por ahora? Como he puesto de ejemplo a Stefan Zweig, sigo con él para reconocer que leí muy tarde El mundo de ayer, hace solo cinco o seis años. Y, francamente, tenerlo tan fresco me lleva a preocuparme aún más por la situación que el mundo está viviendo hoy, tan parecida a la que él describe en muchos aspectos. Francamente, preferiría que nuestra generación siguiera perdiendo por goleada frente a esa otra finisecular de los que nacieron solo 70 años antes que los primeros boomers, y que el futuro inmediato no ponga a prueba nuestra capacidad de adaptación y la de las generaciones que nos han sucedido: milennials, zetas, etc… Ojalá sea así. Mientras tanto, podemos seguir juzgándonos con indulgencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Warning: Undefined array key "opcion_cookie" in /home/ladiscre/public_html/wp-content/plugins/click-datos-lopd/public/class-cdlopd-public.php on line 416

Warning: Undefined variable $input_porcentaje in /home/ladiscre/public_html/wp-content/plugins/click-datos-lopd/public/class-cdlopd-public.php on line 484