
Néstor reencontrado y otras cosas de la época (1)
20 mayo, 2025
Néstor reencontrado y otras cosas de la época (y 3)
1 junio, 2025Por Luis Junco

A raíz de la anterior entrada, recibí comentarios de los discretos amigos Emilio Gavilanes y David Torrejón, que añadían nuevos datos a mi desconocimiento sobre la figura de Gustavo Durán. Emilio me hablaba de una biografía de Javier Juárez, Comandante Durán, un libro que después de aquella visita a la exposición yo ya me había agenciado y estaba acabando. Y en efecto, resulta una biografía muy completa y amena. También me hablaba Emilio de una novela de Vázquez Rial, El soldado de porcelana, que resulta anterior a la biografía de Juárez. Y David me remitía a un audio emitido por RNE el 14 de junio de 2024 en su serie Documentos, bajo el título Tras los silencios de Durán. Escucharla es emocionante, sobre todo por el protagonismo de las hijas de Durán. Por otra parte, yo había accedido en la red a un precioso artículo de Luis Antonio de Villena, de hace ya unos cuantos años:
http://luisantoniodevillena.es/web/noticias/las-varias-vidas-gustavo-duran-cavafis-gil-biedma/
Con todo esto, me parece que cualquier persona interesada en hacerse una idea más completa de la figura de Gustavo Durán Martínez puede quedar satisfecha.
Sin embargo, y como decía en esa entrada anterior del blog, mi interés se centró en un interrogatorio que la Brigada político-social de la policía de Franco hizo al escritor Claudio de la Torre (entre otros muchos). Y me interesó sobre todo porque la declaración tenía que ver con una faceta secundaria de la biografía de Durán, el cine, y una historia paralela y bastante desconocida de la historia de este arte en Canarias con la cerraré esta entrada de Néstor reencontrado con una última y próxima entrega.
Pero vayamos por partes. Primero hay que decir que Claudio de la Torre era primo del pintor Néstor de la Torre, cuya exposición en el Reina Sofía abrió toda esta historia. Escritor de prestigio ya desde los años 20, Claudio obtuvo el Premio Nacional de Literatura en los años 1924 y 1950 por sus novelas, pero también destacó en el teatro, en cuyo ámbito también recibió un importante galardón en 1960, el Premio Nacional de Dirección Escénica. Y en el cine.
Y para conocer algo de esto último, empecemos por ese interrogario del año 1946 a propósito de la Causa Política contra Gustavo Durán. Muestro aquí la copia de aquella declaración:


Es fácil deducir de ese interrogatorio que la figura de Gustavo Durán se había hecho incómoda para Claudio de la Torre. Porque no era para él alguien que conoció circunstancialmente, sino alguien a quien trató (en Madrid y en Canarias), admiró y hasta dio trabajo en el cine, como ahí se dice y se subraya en la biografía de Javier Juárez:
Sin embargo, fue otra persona, su viejo amigo y primo de Néstor, Claudio de la Torre, quien introdujo al músico en la industria cinematográfica. Claudio, tras su éxito en la literatura, debutó como adaptador de guiones, doblador e incluso director de los estudios de la Paramount Pictures en Joinville, en las proximidades de París, que entonces dirigía el marido de Marlene Dietrich, el productor Rudolf Sieber. Por mediación de Claudio, Gustavo comenzó a trabajar en la Paramount, en el área de doblaje de películas en español. Allí coincidió de nuevo con Luis Buñuel (…) Claudio le ofreció (a Buñuel) en aquel momento sumarse al equipo de doblaje con un tentador salario. Buñuel aceptó. Poco después se incorporaría también la hermana de Claudia, Josefina de la Torre, actriz, poetisa, y que durante su breve estancia en París, la voz española, precisamente, de la diva germana Marlene Dietrich. Durante esos meses de 1933, Buñuel, Durán y los hermanos de la Torre representaron el nexo entre el espectador español y las grandes producciones de la Paramount con proyección en el país.
Los estudios de la Paramount no servían únicamente para doblar producciones extranjeras, sino también para rodar en ellos películas de factura española. Actores, directores y técnicos se desplazaban a sus instalaciones, consideradas en la época unas de las mejores de Europa. Claudio de la Torre dirigió allí en 1932 “Para ser feliz”, filme en el que trabajaba una jovencísima y aún desconocida Simone Simon. En 1933 se rodaron en Joinville seis películas españolas con un elenco variado que incluía a las estrellas locales más conocidas: Imperio Argentina, un joven José Isbert, la simpática Rosita Montero, el galán Gabriel Algara o el popular Miguel Ligero, entre otros. También directores como Florián Rey y Benito Perojo filmaron allí algunas de sus obras. Resulta curioso comprobar como la propia Josefina de la Torre, al firmar un artículo en 1943 para la revista Primer Plano en homenaje a aquel momento pionero del cine español, omitió, posiblemente muy a su pesar, los nombres de Gustavo Durán y Luis Buñuel. Eran tiempos en que ambos habían adquirido la condición de indeseables políticos.
Cuando cerraron los estudios de Joinville, en el año 1934, también por intermediación de Claudio de la Torre, Gustavo Durán y todo el equipo de doblaje se trasladó a Fono-España, en la calle Claudio Coello, de Madrid, en donde permaneció como director de doblaje hasta el estallido de la guerra civil.
Y en este punto entra en escena esa historia paralela y entreruzada a la que aludía arriba, que tiene que ver con Durán, la familia De la Torre, un telegrafista y la historia pequeña del cine en Canarias. La trataremos en la próxima y última entrada de Néstor reencontrado.




