Gutiérrez y las almas muertas, de Andrés Gastey

Gutiérrez y las almas muertas, de Andrés Gastey

Gutiérrez y las almas muertas
"Mi alma había muerto.
Tres buitres negros me sobrevolaban lenta, circular, ominosamente, flotando en su displicencia de burócratas fúnebres. Luego se posaban con ávida pereza sobre el cuerpo yacente. Clavaban sus garras en mi torso desnudo y hendían mi pecho, hurgando en la entraña hasta desgarrar con sus picos sanguinolentos los jirones de mi corazón necrosado".

Gutiérrez y las almas muertas, p. 111

Fue Pepe Martínez quien dijo aquello de que "vivir es ver volver". Y hemos vivido para ver volver a Gutiérrez: pasados casi veinte años desde su presentación, el inspector regresa como el amigo viejo a la casa de La Discreta y nos cuenta en esta entrega los dolorosos triunfos de los que fue víctima en el Madrid de mediados de los años ochenta del siglo pasado.

La crítica especializada ha dicho: de Gutiérrez se presenta: "una revelación [...] excelente parodia de las novelas policiacas que no se priva de nada" (Julia Escobar, Sopa de Libros); de Gutiérrez y el Imperio del Mal: "una amenidad teñida de humor que le debe mucho a Nuestro hombre en La Habana" (Javier Valenzuela, Babelia).

Como cualquier persona sensata, Andrés Gastey sigue albergando dudas sobre el lugar y la fecha de su nacimiento, azares de los que no se siente responsable. Diez años después de su novela precedente, ha logrado superar su acreditada pereza, no exenta de justificada modestia, para brindar a sus fieles lectores otra episodio de las andanzas del legendario Gutiérrez.

Tras las aventuras de Gutiérrez se presenta (La Discreta, 2001) y Gutiérrez y el Imperio del Mal (La Discreta, 2006) llega por fin la esperada tercera entrega de la serie, en la que, tras sus peripecias moscovitas, Gutiérrez se instala en un Madrid que pugna sin mucho éxito por salir del franquismo sociológico y superar sus lacras pasadas. Destinado a un puesto aparentemente tranquilo y burocrático después del convulso final de la aventura en Moscú, la vida de Gutiérrez se va a ver complicada en lo sentimental, en lo familiar y sobre todo en lo profesional, y se verá  inmerso en una nueva investigación que lo lleva a enfrentarse otra vez a la corrupción y la degradación institucional.
 

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