Valores nominales, de Itzíar López Guil

Valores nominales, de Itzíar López Guil

Valores nominales
Sobre la autora: Itzíar López Guil (Madrid, 1968) en 1999 ganó el XXI Premio Internacional de Poesía "Ciudad de Melilla“ con Del laberinto al treinta (Madrid, Visor, 2000) y ha publicado el libro de poemas Asia (Madrid, Biblioteca Nueva, 2011). Reside en Zúrich, en cuya Universidad ejerce su labor docente e investigadora como Catedrática de Literatura Española.

La obra: En este libro las alusiones económicas son guiños amargos que denuncian los sinsabores del abandono y la subalternidad. ¿Existe un mundo donde se reconocen los afectos? ¿Dónde habitan los mitos de la espiritualidad que trata de entender las realidades más dolorosas? En estos versos habitan personajes reales a los que humillan las leyes y obligan a inventarse vidas paralelas, a creerse un futuro feliz con un gesto fingido que promete el espejismo del amor si se paga lo necesario. Personajes que se imaginaron viviendo de otra forma mientras limpian las casas ajenas, y se reconocen en los destellos de luz que ilumina un espacio que no les pertenece, aunque brille como nunca bajo sus hechizos. En estos versos está el gesto vivo, el grito dichoso que aprende a volar con la esperanza de un mundo mejor, donde los niños aprendan a ser niños y se arranquen la costra de las guerras.

De la presentación de Ana Merino

PERÍODO DE CANJE

La selva cede luz a cada noche, pero no vida: estómago insaciable, resuena y regurgita conteniéndonos indiferente.

Elisa pone un puntas en la mesa que todos celebramos. Nuestro guía mestizo le hace hablar y por la boca india vuelven tiempos de porteadora, de nieves y avalanchas. Y Don Luis, que, después de quedar viuda, le dio chamba y la trajo hasta el Oriente: con sus mismitos brazos, ella sola, levantó para él estas cabañas.

Su marido murió bajo el ripio, bajo una tonelada de gravilla: le aplastó la cabeza y le arrancó una mano. Una mano que nunca apareció. Una mano que, en sueños le reclama.

El guía tuerce el gesto y ella calla.

Mientras nos alejamos en silencio, palpita el intestino de Amazonia. Los dos lo esperan tras el desayuno. Y no logro dormir, pensando en eso y en Elisa.

No tengo ni la más remota idea.

No sé cómo tasar su historia en dólares.


Ilustración de Carlos López Cortezo.
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *