Catón de la Neopragmática o Pragmática Genética, de Diego Epulón Pollo-Sanguinetti

Catón de la Neopragmática o Pragmática Genética, de Diego Epulón Pollo-Sanguinetti

Catón de la Neopragmática
El editor: Guillermo Alonso del Real (Madrid, 1945) –catedrático de instituto, senador en las Cortes Constituyentes, Director del Aula de Arte Dramático del Ayuntamiento de Madrid, miembro de la Junta Directiva del Instituto Internacional del Teatro (ITI, sección española)– ha desarrollado una extensa labor literaria y didáctica, especialmente en el campo del teatro.

Ha dirigido las compañías “Capacha” (Cádiz 1975 – 1980), “Teatro de la Bola” (Madrid 1996-2001), “Teatro al Corso” (Madrid 1998 – 2001), “La teatral de Arniches” (Madrid 2001...), y “Presupuesto Cero”. Como autor y director ha estrenado El llanto del Pirata (Teatro al Corso, 1994), Lástima de Revolución (Teatro al Corso, 1996), ¡Campeón! (Teatro al Corso, 2000), el espectáculo musical Modestamente, YO (La teatral de Arniches), Esa abominable larva (Teatro de la Bola, compañía juvenil), La gran conquista de Armenia... (Teatro de la Bola, compañía juvenil), Centenario... (Teatro de la Bola, compañía juvenil), y Arlequín enamorado de Doña Europa (Teatro de la Bola, compañía juvenil), todas ellas entre 1994 y 2000.

Asimismo, ha publicado dos libros de poesía y dos colecciones de relatos (Pequeñas pasiones de mujer, 1990, y Cuarta crónica del Imperio, 1994), así como el manual Aula de teatro (1995, coautor con José Ferreras).

Es autor también de más de cien canciones para José María Alfaya y El Taller de Reinsertables, y destaca sobre todo como uno de los máximos estudiosos de la inmortal obra de Vinicio Pollo Sanguinetti, de quien, en compañía de José María Alfaya, ha editado El cancionero de Pollo Sanguinetti. Una indagación en Ediciones de La Discreta (2003).

El autor: La labor de Diógenes Epulón Pollo-Sanguinetti al frente de la ONG “Informatólogos sin fronteras” es reconocida en todo el mundo de la cooperación, a causa de la notable cuota de subvención que están obteniendo sus proyectos para diversas zonas de subdesarrollo comunicativo. Precisamente ha sido la febril ocupación de nuestro admirado Diógenes Epulón Pollo-Sanguinetti lo que le ha impedido ocuparse personalmente de la edición de su excelente librito. Del autor poco cabe decir que no se sepa. Porta, en primer lugar, un apellido ilustre, el de su bisabuelo Vinicio Pollo-Sanguinetti, el ilustre polígrafo ceutí cuya obra he tenido el honor de trabajar durante muchos años, motivo por el cual se me encargó editar la de su preclaro descendiente, ingenio notabilísimo, que, entre otras virtudes señeras “es capaz de afeitar un huevo”, en afortunada frase de Manuel García Pijadas (El País de las Promociones, 13.6.97). El joven Pollo-Sanguinetti, a semejanza de su ancestro, se mueve como el pez en el agua dentro de los más variados ámbitos del saber o del provecho personal, y a las pruebas me remito.

El libro. Suprasubsegmentalísticamente o, corsi e ricorsi, subsuprasegmentalísticamente, la nueva gramaticalia que nos ofrece Diógenes Epulón apunta a la erudisdisciencia sobre el problemaje de la sustancia lingüistical y sus parentescos. Efectivamente, ante un acto protoescritulador, ¿cómo debemos responder de una manera metacontemporánica? No hay duda, desde el carácter arbitrario del signeto: de forma llana, a la antigua manera, sin dubitancias que puedan confundir una simple oración almejibranquia con otra vortilambreta al modo derivativo simple candularro. Sirva como ejemplo la frecuente confusión entre la expresión “esquematizas muy bien” (oración almejibranquia) y “es que me atizas muy bien” (vortilambreta); por no hablar de “es que matizas muy bien” (vortilambreta candularra). La pragmática anterior no es fácil, porque no es fácil, pero no es difícil, porque no lo es. Es un juego de máscaras que oculta el poder del linguo tribal. Y ahí, va de suyo, el valor de la obra que sigue a este prólogo.

En otras palabras, si quieren descubrir nuevos fronterajes del neosignificalio deben abordar la lecturalia de este obreto desde una actitud albedríaca, incluso, si nos apuran, desde una actitud completamente albedríaca.
 

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