Al meu poble, jo sóc ‘lo Sivines’. Scripta circa Tarraconensem, de Sebastià Mariner Bigorra

Al meu poble, jo sóc ‘lo Sivines’. Scripta circa Tarraconensem, de Sebastià Mariner Bigorra

Al meu poble
Ediciones de La Discreta, vinculada a la Universidad Complutense madrileña desde sus inicios, tiene el honor de engrosar la colección Bártulos con uno de los más señalados y queridos profesores de su Facultad de Filología. Sebastián Mariner Bigorra, Catedrático de Latín, renombrado especialista en latín vulgar, epigrafía o métrica, cultivó también los campos de la Lingüística general, con especial atención a las lenguas románicas, sobre todo hispánica y en particular catalana, con el afecto y la proximidad que le otorgaban el ser su lengua materna. Próximos a cumplir, en 2008, el vigésimo aniversario de su prematura desaparición –no llegó a completar el curso que le permitiría su jubilación y la proyectada vuelta a su Tarraco natal- se recogen en esta publicación diez trabajos, escogidos entre sus más de doscientos artículos científicos, que, desde la variedad del enfoque multidisciplinar, confluyen en su interés investigador por temas apegados a esa tierra que le vio nacer. Como él mismo acostumbraba a decir: “soy de Vilaplana, un pequeño pueblo de la provincia de Tarragona, a medio camino entre la montaña y el mar, por eso ahí somos abundantes marineros y payeses”.

Componen esta selección:

Castellanismos léxicos en un habla local del Campo de Tarragona (1953)

Noticia de una nueva lectura de la inscripción del sepulcro de los Escipiones en Tarragona (1966)

Qüestions de Métrica estructural catalana (1976)

Els noms de les lletres catalanes i la pronunciació del llatí (1976)

De quan el senyoriu de les muntanyes de Prades era nou-nat (1978)

De amicitia VI 20, en vv. 41-42 de La Pàtria, de B.C. Aribau (1980)

Llatí pels carrers de Tàrraco (1982/83)

Llatí clàssic com a llengua d’un espectacle de masses (1986)

Occidentalismes al Camp de Tarragona no enregistrats? (1986)

Metronímics masculins en –es a Vilaplana (1988)

en donde, además de lo ya dicho, queda reflejada su erudición siempre humilde así como su capacidad divulgativa más allá del ámbito académico, con impagables muestras de lo que fue su mayor activo didáctico: la simpatía con que se dirigía al público, su entusiasta y contagiosa capacidad de comunicación.

Hombrados (Guadalajara)

El despejado y apacible paisaje de Castilla se despliega en su sencilla monumentalidad ante un solitario automóvil que transita a velocidad prudente por la carretera sin curvas. De improviso, y sin causa aparente, el Dauphine –cualquier cosa menos un todoterreno- abandona la comodidad del parcheado asfalto por los surcos del labrantío.
El coche pelea contra cuneta y tierra ondulada y efectúa sin donaire varias aparatosas vueltas de campana.
Acierta a pasar un camión, del que desciende apresurado un amable y voluntarioso profesional de la conducción.
Al poco de comprobar que no hay daños mayores que los infligidos a máquina y cultivos, interroga al único ocupante del vehículo.
– ¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo ha sido... posible?
El conductor, aunque aturdido, magullado y compungido, siempre afable, se explica:
– Andaba yo dándole vueltas a la etimología del nombre del pueblo que acababa de pasar...

Ese era D. Sebastián.

Texto de Juan Mariné Isidro para la presentación del libro Al meu poble, jo sóc 'lo Sivines' de Sebastià Mariner Bigorra. En la Fundación Pastor de Estudios Clásicos (C/ Serrano, 107, Madrid), el 18 de mayo de 2007
 
Ediciones de La Discreta, vinculada a la Universidad Complutense madrileña desde sus inicios, tiene el honor de engrosar la colección Bártulos con uno de los más señalados y queridos profesores de su Facultad de Filología. Sebastián Mariner Bigorra, Catedrático de Latín, renombrado especialista en latín vulgar, epigrafía o métrica, cultivó también los campos de la Lingüística general, con especial atención a las lenguas románicas, sobre todo hispánica y en particular catalana, con el afecto y la proximidad que le otorgaban el ser su lengua materna. Próximos a cumplir, en 2008, el vigésimo aniversario de su prematura desaparición –no llegó a completar el curso que le permitiría su jubilación y la proyectada vuelta a su Tarraco natal- se recogen en esta publicación diez trabajos, escogidos entre sus más de doscientos artículos científicos, que, desde la variedad del enfoque multidisciplinar, confluyen en su interés investigador por temas apegados a esa tierra que le vio nacer. Como él mismo acostumbraba a decir: “soy de Vilaplana, un pequeño pueblo de la provincia de Tarragona, a medio camino entre la montaña y el mar, por eso ahí somos abundantes marineros y payeses”.

Componen esta selección:

Castellanismos léxicos en un habla local del Campo de Tarragona (1953)

Noticia de una nueva lectura de la inscripción del sepulcro de los Escipiones en Tarragona (1966)

Qüestions de Métrica estructural catalana (1976)

Els noms de les lletres catalanes i la pronunciació del llatí (1976)

De quan el senyoriu de les muntanyes de Prades era nou-nat (1978)

De amicitia VI 20, en vv. 41-42 de La Pàtria, de B.C. Aribau (1980)

Llatí pels carrers de Tàrraco (1982/83)

Llatí clàssic com a llengua d’un espectacle de masses (1986)

Occidentalismes al Camp de Tarragona no enregistrats? (1986)

Metronímics masculins en –es a Vilaplana (1988)

en donde, además de lo ya dicho, queda reflejada su erudición siempre humilde así como su capacidad divulgativa más allá del ámbito académico, con impagables muestras de lo que fue su mayor activo didáctico: la simpatía con que se dirigía al público, su entusiasta y contagiosa capacidad de comunicación.

Hombrados (Guadalajara) El despejado y apacible paisaje de Castilla se despliega en su sencilla monumentalidad ante un solitario automóvil que transita a velocidad prudente por la carretera sin curvas. De improviso, y sin causa aparente, el Dauphine –cualquier cosa menos un todoterreno- abandona la comodidad del parcheado asfalto por los surcos del labrantío. El coche pelea contra cuneta y tierra ondulada y efectúa sin donaire varias aparatosas vueltas de campana. Acierta a pasar un camión, del que desciende apresurado un amable y voluntarioso profesional de la conducción. Al poco de comprobar que no hay daños mayores que los infligidos a máquina y cultivos, interroga al único ocupante del vehículo. – ¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo ha sido... posible? El conductor, aunque aturdido, magullado y compungido, siempre afable, se explica: – Andaba yo dándole vueltas a la etimología del nombre del pueblo que acababa de pasar... Ese era D. Sebastián.

Texto de Juan Mariné Isidro para la presentación del libro Al meu poble, jo sóc 'lo Sivines' de Sebastià Mariner Bigorra. En la Fundación Pastor de Estudios Clásicos (C/ Serrano, 107, Madrid), el 18 de mayo de 2007
 

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